miércoles, 15 de diciembre de 2010

Miguel Fuster, 15 años en la calle.

Cada navidad, acuden puntualmente a la ceremonia de nuestro desguace moral los instantes de dicha que, ciegos y confiados, jamás pudimos llegar a pensar que, un día sus cenizas serían nuestro amargo y único sustento.

Como mariposas nocturnas revoloteamos alrededor del fuego sin temor a chamuscarnos. Ahora, las engalanadas promesas de neón nos parecen deslucidas parodias de las hogueras que alumbraron nuestros días de esplendor, cuando fuimos abrasados por las auténticas llamas del amor, de la pasión y el desenfreno.
Pero, las luces de las farolas del parque muestran con cruel evidencia el sombrío semblante de nuestros pesarosos rostros. Su luz, prolonga la sombra interminable y alargada de nuestras lejanas culpas. Sin redención posible aguijoneamos nuestro corazón con sentimientos por infamias y pecados inconfesables.
Por entre los matorrales del parque asoman las sombras dolientes de los seres amados que algún día padecieron nuestra falta de consideración y nuestros injustos agravios.
El viento gélido del parque ya no consigue estremecernos. Una brisa helada surge de los sepulcros de los amores y de los afectos que enterramos, para reprocharnos que una vez, por nuestro egoísmo, por cobardes o insensatos, fuimos lo suficientemente malvados como para sepultarles vivos.
Parada obligatoria, sabemos que esta navidad pasará y todo seguirá igual.
Somos indigentes invisibles, cada año más viejos, cada vez mas cansados.
Errantes, nos arrastramos por la senda que nos va alejando de nuestros paraísos perdidos, desorientados y presos en las ciénagas del limbo de las almas ignoradas.
Con nuestra vida hecha mil pedazos, sabiendo que jamás hallaremos la llave que cierra la puerta del desconsuelo, contemplamos la luz del día, asombrados de que todavía pueda existir.
Y atrapados entre las garras de nuestro único soberano, el tiránico alcohol intentamos sobornar al dolor que nos inflingen los recuerdos, buscando desesperados cualquier lugar donde se pueda comprar el olvido.


http://miquelfuster.wordpress.com

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